UK Chapter Twelve: La vuelta a Londres en 80km

Cuando un tipo gordo y una chica algo vaga decidieron apuntarse a una maratón de bici, bastante exhaustiva, nadie daba un duro por ellos. Nos calificaron de exagerados y muchos monóculos se hicieron pedazos ante tal noticia.
No sabría decir cuál fue la motivación principal, quizás probar al mundo que somos unos cabezotas y que podíamos lograr finalizar algo que requiere tanta práctica. Fue una de esas locuras que piensas, "sería increíble no hacer la versión "fácil" de 30 km, sino la dura, la de 80, porque sí".
El caso es que tratamos de entrenar con cierta asiduidad y a veces lográbamos hacer unas decenas de kilómetros e ir ganando resistencia, pero sin embargo las últimas semanas anduvimos muy vagos y la lluvia fastidió al menos 5 entrenamientos... Así que había un 50% de probabilidad.

Así que esta mañana a las 7 empezó nuestro atribulado viaje, los tres mosqueteros (con compañero de casa Ashley y mi compi de trabajo/amiga Eliza), que había hecho en ediciones pasadas la de 30 km y fue la que me dio a conocer este evento.




Empezamos el recorrido a un ritmo bastante tranquilo, porque como vas por el centro de la ciudad, hay que ir parando en semáforos cada rato y lleva tiempo. Nos desesperamos cuando tras 4 horas, sólo habíamos hecho 20 km, si seguíamos a ese ritmo, ¡¡nos iba a llevar siglos!!

Pero lo estábamos pasando pipa, verán, llevábamos un arma secreta que nadie más se le ocurrió, y que nos hacía únicos, odiados y amados por partes iguales: un altavoz pequeño pero bastante decente que nos permitía tener nuestra propia música, sin distorsión y con bastante salero para ir cantando y animando el cotarro. Tratamos de ser elegante en nuestra selección, un poco de rock popular, algo de country (todas las canciones con la temática cowboy solitario en las colinas entraban en esta categoría), y para el empujón final, el greatest hits de queen.


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Tras esa primera etapa algo lenta y poco productiva, pronto fuimos dejando atrás la gran ciudad hacia zonas residenciales, con menos semáforos y hacia el parque Richmond, viejo conocido por Ashley y por mí, ya que hemos ido a entrenar ahí durante los pasados meses. Cuando entramos en el recinto, cantando Bohemian Rhapsody de queen, fue un momento épico, la gente hacía cola detrás de nuestro grupo, porque molaba tanto ir cantando y daba fuerzas, alguno hasta se quejó de que le dejáramos atrás, priceless!

Y así llegamos a la zona habilitada para el almuerzo, estaba currado, habían puestos de comida, podías abastecerte de snacks y bebida gratis, y lo mejor de todo es que también te daban un masaje gratis. Lo recibí como agua de mayo, ya que tengo bastantes lesiones, y nos ayudó muchísimo a completar la etapa. 
Había hasta una banda tocando, esta foto trataba de ser una representación de nuestro disfrute de la música, pero ha quedado muy triste, tenía que compartirla.


Cuando arrancamos de nuevo ¡¡ya llevábamos 60km!! lo más duro había pasado. Así que rumbo al centro de la ciudad completando el enorme círculo y de camino a la línea de meta. Pero claro, todo eso suena fácil.
El problema es que ya era más de las 3 de la tarde, y el centro estaba lleno de coches, que no son nada amables y no formábamos un pelotón, sino que íbamos muy segregados y no todos los conductores cooperan. 

Aquí estamos pasando el puente del Big Ben

Ahí fue cuando tuvimos el incidente con la furgoneta, justo tras sacar estas fotos y reanudar la marcha. El típico conductor estúpido que te rebasa, demasiado cerca,  casi rozó y desvió la trayectoria de Ashley, que se enfadó bastante y persiguió al conductor para decirle que había obrado mal y que hay que dejar un espacio considerable, y el tipo se bajó de la furgoneta insultándole y le propinó una torta.  Para entonces se había arremolinado un grupo de ciclistas, y le tomaron la matrícula al tipejo. Llamamos a la policía y nos confirmaron que tienen su matrícula fichada (no sabemos si por ser un personaje o porque si eres de fuera de la ciudad tienes que pagar el impuesto si vienes a pasar el día en coche). 

Fue una situación desagradable, pero por desgracia es bastante común que los coches te traten muy mal en el centro, la gente se comporta muy salvaje al volante, o niños mimados que conducen ferrari y para cuando te han atropellado y te levantas ya van 5km a lo lejos. Yo por eso nunca me arriesgo, y en las zonas donde nos movemos, es todo mucho más seguro, ¡tranquilos papá y mamá!
Pero pronto olvidamos el incidente, los policías fueron muy amables, y él hasta lamenta no tener un moratón o algo que poder enseñar cuando presente denuncia, para que le caiga un buen marrón al tipo. Lo bueno es que está todo grabado por centenares de cámaras, aquí nada se escapa si haces algo por la ciudad. Es una ventaja de ser observado por el gran hermano. 

Y voilá, con 20 minutos de retraso por esto anterior, pero ya estábamos atravesando la meta en un periquete. Tomando unas bebidas energéticas y posando para la posteridad con nuestras flamantes medallas. El mejor premio de todos, la satisfacción de haber logrado un reto personal tan alocado :)

P.D. al final hicimos 85 km, porque hay que pedalear hasta el sitio, ¡así que más difícil todavía!





Comentarios

Enhorabuena. Qué machota, lo conseguiste ;)

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