martes, 23 de agosto de 2016

UK Chapter Twenty five: Apurando mi última semana

Hola amiwitos,
Estas son algunas cosas que han acontecido durante este mes:



En el curro, nos hemos cambiado de oficina. Como ya sabrán, mi oficina es una casa , solía haber espacio para todos, pero en menos de ocho meses, hemos crecido mucho, y ya no va bien el Internet, hay sólo dos cuartos de baño para más de 30 personas.. Así que se alquiló un espacio a dos calles, y a nuestro equipo production team (dos diseñadores, dos programadores y una deservicio técnico ) nos han mandado.
Mi amiga Katerina y yo estábamos muy contentas por el cambio porque ella estaba en otra planta y no con el resto del equipo, aparte ahora tenemos nuestro espacio y lo hemos decorado y ponemos la radio todo el día, porque no molestamos a nadie, siendo sólo cuatro gatos.
¡Mi compañero Antony hasta se trae a su perrita algunos días! También nos hemos apuntado a la biblioteca de al lado, y nos dejan sacar hasta 15 libros por persona, así que estamos devorando la colección de The Walking Dead (muy muy recomendada, la serie es una película disney, en comparación).
Hemos comprado también un cacharro para hacer palomitas en el microondas, y los jueves ponemos el proyector y hacemos noche temática, vemos película y comentamos.



A finales de julio, fuimos a una noche de los ochenta, todo baladas y música de la época, se llama Ultimate Power Ballads y lo hacen una vez al mes, ¡lo pasamos pipa!



Aparte de eso, Dani y yo tuvimos la oportunidad de ir  una feria medieval con mercado, conciertos y justa incluída. Nos llevó mi familia británica, Richard y Carol.


A principios de agosto hicimos una ruta en bici por la costa inglesa. De Eastbourne a New Haven. Esa zona es famosa por los acantilados blancos, es una zona preciosa.



Aquí ando ultimando detalles previos al viaje, no tengo ni idea de si llevo todo lo que voy a necesitar y mil otras dudas, pero ya la suerte está echada, ¡allá voy!

martes, 19 de julio de 2016

UK Chapter Twenty four: Vientos de cambio

Ya sé que les he tenido un poco abandonados, pero es que estos meses, vaya desenfreno...
Primero el mozo y yo nos casamos en Gran Canaria.


Fue una locura de días, porque organizamos todo desde la distancia, aprovechando la generosa ayuda de los familiares, para papeleo y demás historias.
El primer día fue la boda civil, con la familia cercana y el registro en el ayuntamiento.


El segundo día fue con un grupo reducido de amigos, y a nuestro modo: con maestro de ceremonias versado en el arte de los juegos y contar historias. Fue donde más tiempo hubo para relajarse y celebrar, ya que pasamos un fin de semana en plan casa rural. Hubo piñata, karaoke, comilonas y ¡Hasta un concierto improvisado!


 En total fueron unos días muy bonitos, rodeados del cariño de la familia y los amigos.
Por cierto, si te gustan las fotos de arriba, la artista es Graciela Gutiérrez, echa un vistazo a su increíble trabajo.

Al hacer todo esto a nuestro modo, tampoco hubo anillos, así que pensamos que para nosotros es más duradero un tatuaje, ahora estamos tatuados en la muñeca con un aguacate que se completa con la mitad del otro. No hay explicación romántica detrás de ello, nos gusta y es lo que importa.


La anécdota del viaje, fue que ambos días de boda, rondaba la amenaza de que cortaran calles, ya que estaba el director de Forrest Gump rodando con Brad Pitt. Para el día de la boda civil, no pasó nada, pero al día siguiente retrasaron a mi madre una hora, ¡Y yo estaba que me subía por las paredes!
Cambiaron algunas calles principales con decoración. Aquí nos tienen algunos días después en un mercado marroquí en plena Las Palmas.


A la vuelta, celebramos con el resto de amigos de Londres.


Por otra parte, no puedo hablar de los acontecimientos de estos últimos meses y olvidar el tremendo cambio que estamos sufriendo por el voto de independencia de Inglaterra. Para muchos ha sido un shock, ya que esperábamos un resultado de rechazo similar al referendum de Escocia, así nos ha costado un poco reaccionar.
Han sido unas semanas de incertidumbre, y aún quedan bastantes detalles en el aire. Lo que está claro es que no debería cambiar nada drásticamente en los siguientes dos años, puesto que tendrán que sentarse a negociar y todo el mundo sabe que los temas burocráticos llevan un tiempo.

Tengo amigos británicos que han votado por irse de Europa, y los hay que tienen el típico perfil populista de "si tú ya estás aquí y no te va a pasar nada, es sólo para que no siga viniendo más gente" al "Europa nos quita mucho dinero"... En estas semanas ha habido largo debate y no ha ayudado nada al malestar general que salga el líder de los extremistas negando las razones con las que probablemente ganó buen número de votos. Aparte, los que más campaña hicieron a favor,  abandonan como cobardes, sin un plan b, y lo que está claro, es que las razones en las que se escudaban, están todas siendo echadas por tierra con hechos probados. Es triste ver la gente que ahora dice que cometieron un error, porque no se informaron antes de votar.

Lo que está claro, es que esto ha permitido ver la percepción de la ciudadanía con respecto a la política, y es bastante interesante. Respecto al manido debate de la inmigración, quien más votó por la diversidad y mantener este libre intercambio de personas con Europa, ha sido Londres, mientras que en las regiones más aisladas, rurales y de población envejecida, votaron por salir. Es muy irónico, ya que:
a. Los inmigrantes están mayoritariamente en la capital, donde no parece haber tanto problema que haya diversidad y todos trabajemos juntos.
b. Las zonas rurales y menos industrializadas son precisamente las que más se benefician de  subvenciones de la Unión Europea... Y son las que más han votado por independizarse.


En lo que a mí y a mis amigos nos afectará todo esto, será probablemente:

El panorama laboral. Antes teníamos libre elección e igualdad de oportunidades a la hora de acceder a una oferta. Pero pronto será difícil cambiar de empresa, ya que solamente nos contratarán con un permiso de trabajo, y esto es un proceso molesto y costoso, que obviamente la empresa en la que estás trabajando ahora te lo gestionará, pero futuras empresas no.  Así que se acabaría el "lujo" de poder cambiar de trabajo.

La divisa. Viajar a casa probablemente encarecerá, lo que ganemos aquí ya no valdrá tanto al cambio así que todos tus ahorros quizás no sean gran cosa si decides volverte.

Cotizar en la seguridad social. Aún no queda claro hasta que punto afectaría en el futuro el recuento de lo trabajado en este país si ya no hay un convenio entre países... Así que puede influir mucho para permanencer aquí.

Ya veremos en qué queda todo esto. La nota de humor, la pone esta app que empareja a británicos pro permanencia con europeos.

Otras cosillas de estos meses pasados...
La visita al skyline, una terraza en el piso 35 de un rascacielos (el walkie talkie) que tiene preciosas vistas de la ciudad, un jardín hermoso, y lo mejor es que es gratis. Sólo hay que ir metiéndose en la web regularmente y van saliendo huecos para reservar la visita.

En otra ocasión pasamos el día en Warwick castle, una zona muy bonita de las afueras y el castillo muy bien conservado y con muchas actividades. Tiramos al arco, vimos disparar una catapulta con bola de fuego, etc.


Mi amiga Kat vino por casa un viernes y cocinamos estos profesionales rollitos de primavera


Este es el juego del año, exploding kittens, una suerte de ruleta rusa de gatos explosivos y jugamos con Doritos roulette, que es otra arriesgada experiencia, ya que uno de cada 3 te sale muy picante.



Algunas noches de rock en Camden, dándolo todo y sudando la camiseta.



Y si te parece poco, te comento que me admitieron en la universidad de Taiwán para un curso de tres meses de mandarín, así que me voy de finales de agosto a principios de diciembre a Taipei.
Lo he comentado en mi empresa, mi jefe es mi nuevo mejor amigo, me dice que me apoya y me han apañado tres meses de sabático, para que pueda volver a mi puesto cuando finalice los estudios. Así que ando de investigación china. Seguiré informando!

miércoles, 9 de marzo de 2016

UK Chapter Twenty three: Lengua inglesa

Hola queridos amigos, bienvenidos a la primavera inglesa, caracterizada por un sol precioso que te invita a hacer vida al aire libre y un frío que te hiela las cejas y te obliga a volverte a la comodidad de tu moqueta acarosa. Deseando que llueva para que haga calor, así de triste es nuestra vida en este país (sobre)desarrollado. Aquí tenemos a dos hombres hechos y derechos viendo Frozen.


Probaré a contar los recientes eventos por orden cronológico.

Como ya contaba en la publicación anterior, trabajo enfrente de una iglesia, así que un día se nos ocurrió ir a husmear en la hora de la comida, nos atrajo este cartel donde see lee: hay calefacción.


Una vez dentro, descubrimos un panel donde encontramos actividades los viernes a la hora de la comida. Así fue como acabé un viernes a las 13h sentada en un banco de la iglesia. Son conciertos de los estudiantes del Royal College of Music de Londres, gente jovencita y muy profesional. Lo disfrutamos bastante, oyendo unas piezas de cello y otras de piano. La señora sentada delante de mí, hacía headbanging clásico.



Ya que estamos relacionando cosas del trabajo, aquí tienen mi escritorio, fuente de orgullo, ya que recibe mucha admiración en la ofi. Algunos lectores reconocerán cosas que me han regalado en algún momento. Soy un poco enferma de diógenes, qué se le va a hacer.



Como ya saben, tengo un plan para irme a China, aunque voy por una corta temporada, debería ir con trabajo desde aquí por temas de visado, así que ando entrenando para ser profe de inglés, con el certificado TEFL. A finales de enero acudí a un curso intensivo, y ahora estoy acabando la parte online.
Ya sé que parece que tiene más sentido enseñar tu propio idioma, pero yo llevo toda la vida aprendiendo inglés y sé perfectamente cómo se enseña, el español es más de ver pelis de Joselito, y me da pereza desentrañar su enseñanza.

El caso es que hice una amistad muy interesante, con una chica de Hong Kong, y estamos quedando los sábados, para ponernos finas de tapas y para intercambiar conversación en chino y español.


A principios de febrero volé a Madrid de visita express a intentar sacarme el carnet de conducir. Como saben, me fastidiaron todo el tinglado cuando tras invertir 3 semanas en Las Palmas en septiembre, me tocó una huelga de examinadores. Así que en condiciones algo adversas de tiempo y de estar familiarizada con otro entorno, al menos intenté las dos oportunidades que tenía antes de que me caducara el día 28. La primera vez fue horrible, me pudo el nerviosismo, y la lié.

La segunda, fui mucho más confiada y conduje bastante bien, aparqué de lujo. Pues nada, el señor examinador no me quiso pasar. Pues que les den, ellos se lo pierden.
Ahora ya puedo decir que pertenezco al selecto grupo de injusticias de tráfico. Pero como trato de ver el lado positivo de las cosas, al menos pasé por la nieve, y visité dos veces Segovia, que bien bonita que es.



 Además el viaje me sirvió para pasar unos días con mis futuros suegros, ¡aprendí a hacer paella!, y para reencontrarme con amigos que hacía casi dos años que no nos veíamos.



Febrero también marcó un hito importante: un año sin comer alimentos basados en gluten, tras detectarme una intolerancia al trigo, la cebada, malta, y sucedáneos. Cada vez estoy más acostumbrada, pero aún tengo algunos problemas cuando como por fuera, en muchos sitios es complicado que elaboren algo mezclado con pan, o trigo, o se ponen bordes cuando les pides un poco de información sobre los ingredientes. Pero evito volver a esos sitios y punto.




Otros sitios son muy majos y sí que tienen una alternativa con harinas de arroz, entre otros. Aquí me tienen zampándome una súper crepe de pato asado, con mi buena amiga Rongrong, eso sí, tras ingerir ese pedazo de plato, pasé 7 horas sin comer luego de lo llena que estaba, un récord para mí.

Con esto creo que ya cubro las andanzas de estos dos meses anteriores. Ah, una vez al mes salimos a comer los de la oficina para celebrar el día de paga. La tradición es que cada vez elige el sitio uno de nosotros. La semana pasada tocó ir al Sticky fingers, restaurante de un antiguo bajista de los Rolling. lo pongo como curiosidad, pero la verdad es que tampoco me pareció gran cosa, americanada al estilo cadenas de costillas y hamburguesas...




martes, 12 de enero de 2016

UK Chapter Twenty two: Mojitos y uvas

Bienvenidos un año más al recuento de mi trepidante y entrópica aberración de vida inglesa.

Empiezo contándoles el viaje a Cuba, a donde llevé mi inquieto trasero, con la compañía de mi incansable amiga de aventuras María Emegé. Por aquí pueden ver la selección de fotos.
Es extremadamente complicado describir lo que vivimos, porque cada día nos pasaba algo más surrealista, pero trataré de enumerar lo más significativo:

Para la ida, cuando andábamos por encima del océano y a medio camino sin posibilidad de escapatoria, el avión empezó a oler a plástico quemado, tratamos de tranquilizarnos, pero ya el pánico fue evidente en la tripulación cuando el se llenó el avión de humo. Tras mirarnos y pensar, aquí se acaba todo, tras unos minutos de tensión se fue calmando la cosa, y finalmente se supo que una batería de litio de una pasajera había ardido en llamas, y que en palabras de la azafata "es algo que suele pasar".

Aterrizamos y fuimos a vernos con un amigo de amigo que supuestamente habíamos contratado para que nos condujera por las rutas que habíamos organizado por la isla. Mi amiga había dejado claro de antemano que llevábamos el alojamiento sacado y que sólo nos faltaba el conductor. Pues el notas que vino no tenía ni coche ni carnet, pero sí unas enormes ganas por enseñarnos su región, totalmente opuesta a donde habíamos trazado nuestro itinerario. Justo ahí empezamos a sospechar que no nos escuchan.

Pasamos dos noches en la Habana, en una casa de huéspedes con grandes vistas y donde me tenía que levantar por la noche a apagarle la tele al señor de la casa (que se quedaba frito en el sofá con el volumen a todo trapo) para que pudiéramos dormir. Como grandes mochileras urbanas, pateamos toda la ciudad y nos quedamos encantadas con la actividad cultural, lo chocante de esas estructuras decadentes y la vida que reboza por cada rincón.



Pero también vivimos bastantes situaciones en las que sospechamos que nos estaban intentando timar por cualquier alimento o servicio que contratáramos. Al principio también nos hacía gracia que nos echaban piropos por todas partes. Aviso para féminas con baja autoestima: date un paseo por la Habana. A las 5 horas se tornó algo pesado y ése fue el pan de cada día durante una semana entera.



Viajamos en BatTaxi a Trinidad, una de las primeras ciudades fundadas en Cuba, y desde el primer momento nos enamoró. Las casas de colores y la vegetación se entremezcla, hay música por cada rincón y era un punto de encuentro perfecto con la Sierra del Escambray, un parque natural reserva de la UNESCO.


Esperábamos poder patearlo varios días, pero nos topamos con la triste realidad. O pagábamos muchísimo a un taxista que sabías que te estaba timando, o te unías a una excursión casposa y bastante corta y descafeinada plagada de turistas. Así que hicimos la mejor negociación que pudimos y visitamos lo más fácil de llegar. El parque de Topes de Collantes. Son 2 horas de ruta por selva y tiene una bonita cascada al llegar al fondo. Con esto saciamos un poco el gusanillo de aventura.



El último día por Trinidad, pasamos unas horas por una paradisiaca playa cercana (Playa Ancón), y cuando nos cansamos, volvimos al barrio a bailar salsa, que era más interesante.



Tras tres días de visita en esa región, regresamos a la Habana, donde seguimos investigando la ciudad durante otros dos días. Como llovía a intervalos, decidimos probar planes culturetas. Visitamos una antiguo edificio industrial que es centro de exposición de artistas nacionales, La Fábrica del Arte Cubano. Pasamos por la Bodeguita del Medio para escuchar música en directo.



Y otro día aprovechamos para ver una película del festival de cine de la Habana.


María andaba mortificada, porque por todas partes veíamos escudos del Barça, ahora ha dado muy fuerte el fútbol allá. Ella que es del Real Madrid, andaba toda mosqueada. Se lo comentábamos a un taxista, y presto se saca su teléfono para enseñarnos su fondo de pantalla ¡con el escudo blaugrana!

Ya por último, de camino al museo de la revolución, entablamos amistad con un chico cubano, que se mostró encantado de quedarse a pasar unas horas con nosotras. Intercambiamos historias y nos preguntaba mucho por cosas de Europa. Él es militar y nos contaba otras tantas cosas del país. Acabamos comiendo en la casa de Canarias, que encontramos por casualidad y él también quiso visitarla porque en sus palabras, le habíamos enseñado algo de su ciudad que nunca había visto.

Este sitio está formado por antiguos emigrantes canarios en la capital Cubana, no sé si saben que si hablo raro y digo guagua, es porque muchos de mis paisanos fueron a buscar fortuna años atrás, y trajeron a su vuelta muchos de los que conforman los rasgos del canario. Así que mil historias hay de reencuentros y familias que están separadas por el océano.




El caso es que nuestro nuevo amigo Fernand, compartió ese día con nosotras y guardamos mensajes escritos en una botella de cristal con deseos de volver a vernos en unos años.  A los dos días, el muchacho vino a despedirnos al aeropuerto por sorpresa y nos vamos intercambiando correos electrónicos desde entonces, así que estoy muy contenta de haber hecho al menos una amistad nueva, esas son las cosas que hacen que el viaje cobre un nuevo valor.

Aparte del viaje, pasados tres meses ya puedo hacer balance de mi nueva empresa. Estoy contentísima, me siento muy realizada a nivel profesional. Al volver a formar parte de un equipo pequeño pero con otro diseñador con el que compartir ideas e inspiración.
Aquí abajo están algunos de los regalos que me hicieron en la anterior empresa, a la que estoy agradecidísima, ya que me dio la oportunidad de venir a vivir aquí a sufrir de falta de vitamina D.

Nunca había tenido una ceremonia de despedida por así decirlo, y fue todo muy corporativo, con discurso de mis dos manager consecutivas y con tarjetas y regalitos por todas partes. Luego te toca decir unas palabras y yo lo único que supe decir ante 60 personas fue: Bueno que muchas gracias por todo, un placer y ¡Vamos al bar que he traído ron miel!




El nuevo sitio es un cambio radical, vuelvo a estar en una empresa más familiar y en este caso, en una casa. El entorno está fantástico, estamos en un antiguo claustro detrás de una iglesia construida en 1872.




Aparte estamos emparentado con Oxford University Press, los que hacen los diccionarios y libros de texto, así que eso es motivo de visitas a sus instalaciones y viene guay para el curriculum.

Mis nuevos amigos son Tom (el otro diseñador) y Katerina. Esta muchacha y yo somos las únicas extranjeras de la empresa (ella es Griega), el 90% es British, y está gracioso porque somos las ruidosas y más hiperactivas, y los demás son más calmados y reflexivos, pero puedes ver que se divierten con el toque mediterráneo-latino.

Es otra gran diferencia con respecto a Kaplan, que allá éramos todos de más de 20 países diferentes. Ah, y aquí trabajamos haciendo cursos de e-learning para universidades, que los compran para usarlos en sus programas de estudios.

La pega, el internet va fatal, imaginen cómo de lento descargaban una imagen en el año 2002, pues casi nos falta escuchar el sonido del router chirriando cuando navegamos. La causa es que al lado también hay un cementerio, y hay que pasar el cable de fibra por ahí, así que ahí andamos, esperando las santas obras, nunca mejor dicho...
Aparte, tampoco tenemos espacio para comer, ya que se ha expandido tanto el equipo, que no hay sitio físico posible. Así que todos los días cruzamos la calle y vamos a un enorme mercado orgánico pijo, el Wholefoods Market, y nos sentamos en la zona del comedor con nuestros flamantes tupper. A veces consumimos algo, no somos tan chabacanos, aunque luego nos pasamos por la parte supermercado a ver qué dan de muestras, que siempre tienen algún zumo orgánico de una planta exótica de moda, o barritas energéticas de no se qué extracto de fruto seco. Está gracioso.

La razón de esta entrada tan larga, es que vino a visitarme dos familiares, y ya no me dio tiempo a acabar de escribir todo lo anterior. Aquí como guinda, nuestro fin de año en casa de mi amiga Anna la catalana. Tomándonos las uvas de la televisión canaria por internet. Este año fueron las de Tenerife. Para que luego se quejen, ¡puse a una pareja checa, a un portugués, dos italianos, un madrileño y dos catalanes a tomar nuestras uvas!